Entrevista/ RARAEL SERRANO GARCÍA

By ignaciosahez

      “NO EXISTE UN ACUERDO DE FONDO ENTRE LOS ESPAÑOLES EN TORNO A CÓMO VER ESTE PERIODO DE LA HISTORIA DE ESPAÑA”

     Rafael Serrano García es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid. Imparte la asignaturas de “Historia de los Movimientos Sociales en la Época Contemporánea”  en la Diplomatura de Educación Social, y de “Historia de la España Actual (1939-1990)” y de “Historia de Castilla y León en la Época Contemporánea” en la Licenciatura de Historia.                

                                        Rafael Serrano

Como profesor de Historia y, en especial,        de  Historia de España del Mundo Actual, ¿le gusta  ver un tema histórico como la II República y la Guerra Civil Españolas tan presente en nuestra sociedad? ¿Le congratula que se trate fuera del ámbito académico?

     Si que me gusta. Lo que pasa es que no estoy de acuerdo con determinadas presentaciones que se hacen de este tema, y no sólo presentaciones si no quizás más con la utilización sesgada que en ocasiones advierto al tratar este tema.

Entonces, ¿el problema que le ve es la politización que se está haciendo del asunto?

     Yo creo que esta cuestión de la Memoria Histórica siempre conlleva una toma de partido política en un sentido o en otro por parte de quienes lo tratan o procuran ponerlo en primer plano.

   No quiero decir que eso sea ilegítimo pero si que existe una voluntad de conectarlo con determinadas preocupaciones políticas o incluso orientaciones partidarias.

 

Esa politización de la que hablamos, ¿se debe a que se trata de un asunto, éste de la II República y la Guerra Civil, que todavía no esta cerrado?

Desde luego si que me parece que es un tema que a pesar de que hace ya más de 70 años del comienzo de la Guerra Civil sigue teniendo mucha presencia.

   Quizás, eso se debe, desgraciadamente, a que no existe un acuerdo de fondo entre los españoles en torno a cómo ver este periodo de la Historia de España.

Esa politización de la que hablamos, junto con la vigencia del tema y la propia situación política actual, lleva a algunos ha hablar de un ambiente “guerracivilista” en nuestra sociedad actual. ¿Cual es su opinión al respecto?

Eso me parece una exageración. No creo, afortunadamente, percibir en la vida coticiana y normal de los españoles una radicalización, un enfrentamiento y una imposibilidad de convivir como parece que pudo darse sobre todo en los años previos al comienzo de la Guerra Civil.

En la vida política si que existe, más que una radicalización, un gran enfrentamiento. Pero tampoco creo que hasta ahora, por lo menos, por parte de los diferentes partidos se haya puesto en cuestión las bases del sistema democrático. En ese sentido hay una diferencia sustancial respecto  de la etapa de la II República en la cual sobre todo por parte de la Derecha pero también desde el campo de la Izquierda no existía una lealtad hacia los fundamentos democráticos del Régimen e incluso había una voluntad de terminar con él o de superarlo. Creo que es muy diferente, afortunadamente, el contexto español de estos años.

Entrando ya en el tema de la Memoria Histórica más específicamente, ¿Conoce la labor de las Asociaciones de Recuperación de la Memoria Histórica?

No es que lo conozca muy al detalle pero si tengo contactos con los que llevan la Asociación en Valladolid. E incluso he recurrido a ellos para algunas actividades académicas y he participado en algún congreso que han celebrado.

La labor de estas asociaciones ha sido la base que ha dado lugar al proyecto de Ley de Memoria Histórica. La cuestión es si es necesario que haya una Ley de Memoria Histórica, es decir, ¿Qué opinión le merece que el estamento político sea el que marque el camino en este sentido?

Yo creo que si. Todo eso está en la base de estos movimientos; más bien de este movimiento social porque eso es lo que es: un movimiento social.

Existe una cuestión que no se ha resuelto. La Democracia española no ha resuelto la rehabilitación en todos los planos de las víctimas y de los que sufrieron condenas y cárcel sobre todo como consecuencia de sus opciones en la II República y la Guerra Civil.

En ese sentido, la Democracia española tiene una cuenta pendiente. Otra cosa es que se pueda discrepar a la hora de definir que es lo que hay que hacer, si el proyecto del Gobierno es el más adecuado o sí por ejemplo lo que plantean las Asociaciones de la Memoria Histórica sería lo correcto.

¿Es por ésto por lo que el Partido Socialista, en el Poder, recibe ataques tanto desde el Partido Popular como de las propias Asociaciones de Recuperación de la Memoria Histórica?

Las Asociaciones de la Memoria Histórica no están de acuerdo con muchos de los puntos del proyecto de ley. Y, en parte, es comprensible.

Ahora mismo el tema está un poco parado y, seguramente, si se llega a hacer una tramitación parlamentaria habrá modificaciones y posibilidad de llegar a consensos y acuerdos.

Al no haber consenso ni con el PP ni con las propias Asociaciones de Recuperación de la Memoria Histórica, ¿la Ley no quedará en papel mojado?

Es probable que quede en papel mojado. Y ésto, no tanto por la posición en que están las Asociaciones de Recuperación de la Memoria Histórica como sobre todo por la negativa rotunda del Partido Popular a que se haga una ley para rehabilitar a esas víctimas.

El tema de hablar de esta recuperación de la Memoria Histórica y del homenaje a las víctimas del Franquismo, ¿no iría en contra del principio de la Transición del “Olvido” y del “Mirar hacia delante”?

Yo no creo que vaya en contra porque, también, es verdad que se habla mucho e incluso se acepta como un hecho incontrovertido que la Transición se construyó sobre la amnesia y el olvido completo. Pero eso es discutible.

Estaba leyendo un libro del historiador Santos Juliá, que es uno de los historiadores que se han ocupado del tema. Y este autor niega que en la práctica los ciudadanos españoles tuvieran a su disposición medios y publicaciones para informarse de todo lo ocurrido con la Represión y en la Guerra Civil. Y desde la Transición han sido constantes las publicaciones de investigaciones y obras en las cuales eso se ha tratado.

Desde ese punto de vista, si ha habido olvido ha sido un olvido que los ciudadanos españoles decidieron en aquel momento adoptar. Pero desde el punto de vista de los trabajos académicos no ha habido olvido, se han seguido publicando multitud de obras y se ha avanzado en el conocimiento de ese periodo.

La cuestión del Olvido y de la Amnesia más que una imposición de los políticos fue una actitud que adoptó la sociedad española por el miedo que producía, en unos y otros, el volver al enfrentamiento y guerra civil de los años 30.

No creo que desde el Poder e incluso desde los partidos políticos que consensuaron la Transición hubiera ni una voluntad ni una política deliberadas para promover el Olvido. Fue una actitud de la sociedad.

Y ahora, después de 30 años desde las primeras elecciones democráticas, la sociedad está en un momento distinto. Esos miedos no existen. Y hay sectores de la sociedad que quieren revisar todo ésto, y que se trate y se convierta en un tema incluso de la agenda política.

¿Todo ésto no es reabrir viejas heridas, y que de paso, por ejemplo, a que desde la Derecha se reivindique sus víctimas?

Efectivamente, la Derecha está contraatacando desde ese punto de vista. Y, como sabemos, en los periódicos están apareciendo esquelas de fusilados y asesinados por los franquistas junto con otras de los asesinados por los republicanos, por los rojos.

Y ésto puede llevar a una cierta reapertura de las heridas. Pero dudo que eso pueda conducir a un nuevo enfrentamiento civil.

¿Y, precisamente por eso, no sería más adecuado encauzar el tratamiento de la II República y de la Guerra Civil única y exclusivamente en el ámbito académico?

Eso ya se ha hecho y se está haciendo. Y es un tema que no se ha cerrado nunca en el ámbito académico. Se siguen produciendo Congresos sobre la Guerra Civil, la Represión,… No existe, en ese sentido, ninguna limitación ni ningún tipo de traba.

Sin entrar en lo que es la redacción del proyecto de ley ni en la manera en que se han enfocado los diversos problemas, la idea del Gobierno de hacer una ley en la cual se contemple la recuperación de la memoria de las víctimas de un lado y de otro es, en principio, una buena idea. Otra cosa es luego cómo se lleve a cabo y, efectivamente, si el Gobierno tiene los apoyos suficientes por el lado de la Derecha para poder sacarlo, que me parece que no los tiene.

Ya que antes mencionó a Santos Juliá y sin salirnos tampoco del ámbito académico, desde la Derecha también se están planteando obras que revisan el asunto de la II República, ¿Conoce a algún autor?

Si, es el caso de Pío Moa y de César Vidal.

¿Qué opinión le merecen estos dos autores?

En mi opinión, son autores que desde el punto de vista académico, del rigor histórico y de los procedimientos historiográficos, con poca solvencia académica.

Desde mi punto de vista, dentro de la profesión no son autores que se considere que están haciendo una aportación científica o novedosa. Se trata de otro tipo de obras, que buscan escandalizar, dar carnaza y conectar con instintos muy primarios de ciertos sectores de la sociedad. Aunque, a decir verdad, nunca he sentido la curiosidad de leerlos.

Se trata de autores a los que la Historiografía sobre la época en cuestión no les suele citar. No están dentro de los circuitos ya no elitistas si no circuitos académicos y de personas que trabajan con seriedad y que tratan de establecer los hechos con una intención objetiva.

Por ejemplo, uno de los ejes centrales del discurso de estos historiadores es que la Guerra Civil comienza, en realidad,  en octubre de 1934, ¿Qué opina al respecto?

Eso no es nuevo. Ese era el planteamiento que hicieron los propios sublevados. Una de las leyes represivas más importantes del Régimen Franquista, la Ley de Responsabilidades Políticas, precisamente retrotrae la represión o las conductas susceptibles de ser castigadas a partir de octubre del 34. Así, estos autores no han inventado nada si no que, simplemente, vuelven a asumir las posiciones de los grupos sublevados y de los franquistas.

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